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16 de abril de 1531
Puebla de los Ángeles

Jaime Ortiz Lajous

El Valle de Cuetlaxcuapan —que fuera más tarde asentamiento de la ciudad de Puebla— ha sido descrito como una zona semejante a un tecajete, es decir un recipiente de tres patas definido por los tres cerros que limitan la ciudad: el Amacueitltepec —cerro de las faldas junto al río—, el Tepoxuchitl —cerro de flores— y el Centeotepetl —cerro de la diosa del maíz—. Este valle estaba rodeado por una serie de importantes asentamientos, entre otros, Tlaxcallan, al norte, con cuatro señoríos.
Entre los años 1129 y 1348 arriban al altiplano las siete tribus nahuatlacas, una de ellas los tlaxcaltecas —aparecen hacía 1348— guiados por Camaxtli, y fundan Tepeticpac, al norte de la actual Tlaxcala, como primer señorío; posteriormente fundan otros señoríos hacia 1348 y 1400. Tlaxcala nunca fue sometido al Imperio Mexica y, si en cambio, jugó un papel muy importante como aliado de Hernán Cortés. Otros asentamientos importantes fueron: Tepeyac, Cholollan, Calpan y Huejotzingo, así como Totomehuacan, —lugar donde abundan los pájaros—.
Después de la conquista, el territorio poblano-tlaxcailteca, especialmente Tlaxcala, estuvo vedado a la encomienda porque era aliado de la Corona de España.

Fundación de la ciudad
Se considera como documento de reconocimiento legal de la Puebla de los Ángeles el del 18 de enero de 1531, en el que la reina Isabel de Portugal, regente en ausencia del emperador (1529-1533), niega al obispo Garcés la autorización para establecer una colonia de españoles en la ciudad de Tlaxcala, recomendando se haga un pueblo de cristianos españoles en el le más conveniente y aparejado lugar.
Se ha convenido el 16 de abril de 1531 como la fecha de la fundación de Puebla, y como fundadores a las siguientes personas y grupos: fray Julián Garcés, obispo de la diócesis carolense de Tlaxcala; oidor y licenciado Juan de Salmerón y don Hernando de Saavedra y Elgueta, hombre con experiencia y oficio de agrimensor, a quien se le atribuyó el primer trazo y los repartimientos iniciales; fray Toribio Paredes de Benavente, Motolinia, comisionado por las Segunda Real Audiencia de México como representante del señor Salmerón, presidente interino de la Segunda Audiencia. Tradicionalmente se sabe que fueron 133 españoles y  Marina Muñoz viuda de un soldado apellidado Prieto, los primeros colonos. Participaron también los naturales de Tlaxcala y Cholula, quienes realizaron los primeros trabajos de construcción.
Posteriormente, las heladas y fuertes lluvias provocaron el nuevo emplazamiento de la ciudad hacia el sitio actual, el 29 de septiembre de 1531, día de San Miguel Arcángel. Los nuevos colonos no debían esperar encomiendas de indios, por lo que se vieron obligados a producir los recursos agrícolas para su mantenimiento; con ese propósito a cada uno se le dotó de un solar para su habitación. El capitán Gonzalo Díaz de Vargas fue nombrado regidor, alguacil mayor y procurador de la ciudad.

El trazo de la ciudad
El trazo de don Hernando de Saavedra fue ortogonal, con manzanas de 100 por 200 varas y capacidad para alojar ocho solares de 50 por 50 varas; el ancho de los calles era de 15 varas —12.525 metros— con una débil declinación de 28 grados con respecto al norte magnético; En 1917, Juan Palacios escribió: En un principio se delinearon 295 manzanas para edificios y 125, para huertas; aún la ciudad no había rebasado estos límites. Con base en esta aseveración, se considera que la extensión de la ciudad equivalía aproximadamente a 725 hectáreas.
Desde el principio existieron dos ejes ortogonales, a manera de cardus y defumanus, según los principios de Hipodamus de Mileto, que actualmente corresponden al eje 5 de mayo —16 de septiembre y el perpendicular Reforma-Ayuntamiento—. La Plaza Mayor fue ubicada al sur y al oriente del cruce de los ejes, y diseñada con una extensión muy amplia: 217 por 128 varas; la manzana de las casas consistoriales se instaló al norte y al oriente, y por la primera iglesia en la manzana al sur y oeste, al poniente de la Plaza de Armas inicialmente se construyeron 50 casas para españoles, iglesia y edificios públicos, y desde entonces se definió el esquema espacial de los nuevos asentamientos: la traza para los españoles y los barrios para los naturales, con doctrinas y gobiernos independientes.
Los barrios populares de Puebla se organizaron del modo siguiente: 1. Analco, con sus cuatro Tlaxila Callis: a) Huilolcatitlan, —lugar de palomares—, b) Xochitlan, —lugar de flores—, c) Yancuitlalpan, —tierra nueva—; d) Tepatlapan, —tierra firme—. 2. San Pablo de los Naturales de Tlatelulco, que en el siglo XVI se componía de 10 manzanas y en el siglo XVII de solamente cinco; después se le conoció como el Barrio del Señor de los Trabajos. 3. El alto de San Francisco, Tlaxcaltecapan o San Juan del Rio de Tecpan, —lugar del señor gobernante, es el barrio más importante, pues con la permanencia en ese lugar de algunos de los primeros pobladores se inició el mestizaje. 4. El Señor Santiago o Cholultecapan, situado junto al antiguo Camino de Cholula, actual plazuela de la calle 15 Sur 1700. 5. San Miguelito, en las últimas cuadras de la avenida 8 Poniente entre el 110 y el 1500, colindante con la antigua salida para Tlaxcala. 6. Santa Ana, poblado por tlaxcaltecas en 1559, en lo que hoy es el área entre las calles 18 Poniente y 17 Norte. Independientemente de estos barrios, existían dos arrabales: Xonacatepetl, actual Barrio de Xonacal, y Xanenetla, que aún subsiste con el mismo nombre.
El oidor Juan de Salmerón vigiló personalmente los trabajos de la nueva Puebla y proyectó el nuevo trazo del camino México-Veracruz, vía Rio Frío, Valle de Texmelucan y Puebla de los Ángeles. Como requisito para la fundación de la ciudad se estableció el hospital de San Jusepe, cuyo primer mayordomo fue Martin Alonso, el 3 de marzo de 1533, en dos casas del capitán García de Aguilar ubicadas en la esquina de la Plaza Mayor. Para el 20 de marzo de 1532 Puebla ya contaba con Cédula Real y Escudos otorgados en Medina del Campo; en 1547 tenía 300 vecinos; en 1570, 800, y para fines del siglo XVI, mil 500.
Solamente si se considera el hecho de que la ciudad de Puebla fue una ciudad experimental en América, puede comprenderse su extraordinario desenvolvimiento en el siglo XVI, ya que en el breve lapso de siete décadas se convirtió en la segunda ciudad de América. Sus primeros edificios fueron de tres tipos: conventos, colegios y hospitales; las casas no se quedan atrás en importancia, como las extraordinarias Casas Consistoriales, la lonja y los palacios de gran calidad.
De 1536 a 1551 se construyeron, o estaban en etapa de construcción, aproximadamente 30 edificios de gran calidad, como la catedral, el convento de San Francisco y de Santo Domingo, el de San Felipe Neri, el colegio Carolino de los jesuitas, el convento de San Antonio de Padua y de la Santísima Trinidad, diversas ermitas en los barrios de los naturales así como capillas para la población indígena separadas de las iglesias de los españoles, ubicadas en la antigua catedral y en las iglesias de San José, San Francisco, Santo Domingo y colegio Carolino.
Muy pronto la ciudad contó con cuatro importantes molinos de pan moler: el de San Francisco, el del Carmen, el de Santa Bárbara y el de Santo Domingo, edificado en 1543 por don Juan López de la Rosa, quien lo donó al convento de Santo Domingo en 1576.
La ciudad de Tlaxcala fue virtualmente la sede de la diócesis carolense de 1525 a 1538.  El obispo Garcés solicitó el cambio, de su sede a Puebla y el 29 de agosto de 1536 asentó la primera piedra de la nueva catedral, en la manzana del actual emplazamiento, la cual fue consagrada el 31 de agosto de 1539. Existen dos versiones sobre la ubicación de esta primera catedral: la de Fernández de Echeverría y la Veytia, según la cual esta edificación se encontraba en el sitio que ocupan la sacristía, el Altar de los Reyes y la —antigua— Sala Capitular; la otra, la de los doctores Hugo Leicht, y Efraín Castro Morales, que señalan el actual atrio mayor como el sitio de la catedral original, Este edificio resultó insuficiente por su limitada capacidad, por lo que más tarde fue demolido. El virrey Martín Enríquez nombró el 24 de enero de 1575 al arquitecto Francisco Becerra, maestro mayor, y a Juan de Cigorondo, obrero mayor, para la traza y construcción de la nueva catedral, que se inició el 18 de noviembre de 1575, siendo obispo don Antonio Ruiz de Morales y Molina (1573-1576). El arquitecto Becerra había nacido en 1545 en Trujillo, España, y en 1573 llegó al Nuevo Mundo. Intervino en otros templos de Puebla: en San Francisco, Santo Domingo, San Agustín, Cuautinchan; en Santo Domingo de la ciudad de México y en Tlalnepantla, Cuernavaca y Tepotzotlán. Hacia 1585 se encontraba en Quito, después en Lima, y de 1582 hasta su muerte en 1605, en Ciudad de los Reyes como maestro mayor.
Parece ser que entre 1587 y 1590, el virrey de Villa Manrique ordenó un nuevo trazo de la catedral. La obra permaneció estancada de 1618 a 1640, año en que llegaron a Puebla el obispo Don Juan de Palafox y Mendoza y su familiar el clérigo Pedro García Ferrer, los más notables personajes del siglo XVII en Puebla. La catedral fue finalmente consagrada el 18 de abril de 1649, aunque faltaban por terminar la fachada principal y las dos torres.
En el siglo XVII se siguieron construyendo conventos: Santa Teresa —1604—, Santa Clara —1608—, La Concepción —1617—, La Merced —1659—, La Santísima —1673— y la Concordia —1676—, así como otros edificios: Hospital de San Cristóbal —1676— y los Colegios de San Idelfonso —1624— y San Pablo —1643—; la iglesia de San Marcos fue construida en 1675.
Así como el siglo XVI en Puebla fue de franco desenvolvimiento en todos los órdenes, en el siglo XVII se inició una serie de altas y bajas en el aspecto económico que habrían de convertirse en características de la ciudad. Entre 1618 y 1648 se arruinó la industria poblana debido a ciertas medidas restrictivas que España impuso a sus colonias. Sin embargo, de 1641 a 1755, Puebla vivió un auge en lo que respecta a tocinerías; casi toda la ciudad trabajaba en surtir las flotas navieras en los puertos de Veracruz y de Acapulco, lo que supuso también el comercio con jarcia y manta para el velamen de barcos así como bizcocho y galleta para el matalotaje de tripulaciones.
En el siglo XVII se normalizó la construcción de casas habitación, siempre sobre los mismos esquemas ya descritos, que prevalecieron hasta fines del periodo revolucionario, ya entrados los años veinte. Las características de este esquema fueron cambiantes pero se manifiestan en los acabados de fachadas, tanto interiores como exteriores, en el uso de recubrimientos, argamasas y yeserías, en el trabajo de cantería, en el empleo de viguerías de madera y terrados, o bien en la novedad impuesta por el arquitecto Eduardo Tamaríz (1844-1886), quien introdujo el uso del hierro y la bovedilla de lámina acanalada como sustituto del sistema anterior. Las manifestaciones estilísticas cambiaron de acuerdo con las modas arquitectónicas y el gusto de la gente: de elementos renancentistas se pasa a elementos del barroco; de éste —en forma violenta y destructiva— al neoclásico, el romántico y el art nouveau tomado de modelos franceses.
Consecuentemente, en el siglo XVIII surgieron las más importantes manifestaciones arquitectónicas en la ciudad de Puebla, tanto en edificios públicos y religiosos como en los privados. Se construyeron colegios como los de San Ignacio —1702—, San Pantaleón —1743—, El Hospicio —1768— y San Javier; conventos como La Soledad —1731— y Santa Rosa —1740—, así como las iglesias de Guadalupe —1722—, el Espíritu Santo —La Compañía— y Nuestra Señora de la Luz —1768—.
En el curso de su historia, Puebla ha sufrido más de 12 sitios importantes, casi todos ellos en el siglo XIX. De acuerdo con un plano militar de 1863, Puebla es una ciudad fortificada, con población y superficie sensiblemente reducidas. Sin embargo, a pesar de que el XIX fue un siglo conflictivo, también lo fue de grandes logros, uno de los cuales consistió en la modernización de la industria textil que iniciara don Esteban de Antuñano en la tercera década; otro éxito fue el arribo a la ciudad del primer ferrocarril, el 16 de septiembre de 1869, seguido más tarde por otras líneas ferroviarias que cruzaron la ciudad.
En el siglo XIX fueron construidos algunos nuevos edificios, como La Maternidad Haro y Tamariz —5 Poniente número 715—, inaugurada el 13 de abril de 1885 y que fue edificada con los nuevos sistemas constructivos a base de elementos de acero, importados por el arquitecto Haro y Tamariz.
Durante el largo periodo de gobierno del general Porfirio Díaz, Puebla adquirió su tan peculiar estilo arquitectónico del siglo XIX. La ciudad no había rebasado los límites establecidos por don Hernando de Saavedra y Elgueta, ya que sólo se había hecho más densa con el correr de los años. De los tres primeros conventos poblanos, San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, fueron mutilados y demolidos sus claustros. Las casas consistoriales desaparecieron para dar paso al nuevo Palacio del Ayuntamiento (1897-1906). Específicamente, en el convento de Santo Domingo desapareció la enorme huerta original, la capilla del Capítulo y parte del claustro para dar espacio al mercado de La Victoria, obra del arquitecto Julio Zarazibar (1910-1913).
Otros muchos edificios de los siglos XVI o XVII fueron alterados en sus fachadas al ser adaptados para planteles educativos, como la escuela José María Lafragua, el Instituto José Manzo, el Hospicio, etcétera. El caso es que a pesar de los casi 400 años transcurridos desde la fundación de la ciudad, los edificios conservaban su estructura básica, su alineamiento y altura casi uniforme en las calles, así como el ritmo macizo-vanos. Los materiales de los recubrimientos de fachada fueron los que sufrieron cambios significativos a través del tiempo.
Las avenidas Reforma y Ayuntamiento son las más representativas de la arquitectura de fines del siglo XIX y principios del XX por la calidad de sus edificios, muchos de ellos de cantera labrada por artesanos que conocían su oficio, otros con aplanado y detalles románticos de argamasa. Uno de los detalles más importantes y notables en Puebla es la serie de magníficos portones de madera de sabino con que cierran sus vanos de entrada estos edificios, y que son obra de los artesanos de la calle de San Agustín —3 Poniente 500— como don Claro Pacheco y los hermanos Jesús y Luis López Márquez.
En el caso histórico existen dos zonas de especial atención: a) los inmuebles aledaños al mercado de La Victoria, y b) los inmuebles que se localizan al poniente del bulevar Héroes del Cinco de Mayo.

En la primera zona se encuentra numerosos inmuebles que han sufrido una degradación constante y paulatina, a pesar de que producen rentas altas a sus propietarios como comercios y bodegas; las habitaciones han ido desapareciendo. El mercado La Victoria debe dejar de funcionar como principal central de abastos de la ciudad y restablecer su equilibrio como mercado de zona o barrio, asimismo, deben retirarse las líneas de camiones en la periferia de sus calles para convertirlas en peatonales.
La segunda zona ha sido víctima de un progreso mal entendido y peor llevado. Con motivo del Centenario de la Batalla del Cinco de Mayo se entubó el Río San Francisco y se trató de hacer un bulevar —que no lo es en el concepto de estas grandes avenidas—; se llevaron a cabo también expropiaciones y afectaciones de un gran número de inmuebles. Lo que realmente se logró fue una considerable mutilación de la zona oriente del casco histórico, y el llamado bulevar no hace más que dividirlo con un tránsito desordenado, particularmente incómodo para el peatón que tiene que cruzar esta vía entre la traza antigua y los barrios de Analco, Tepetlan y El Alto. A 400 años de distancia, un mal trazo y una mala ejecución provocan más problemas que el concepto de castas entre españoles y naturales.





La verdadera historia del maíz

Ernesto Ladrón de Guevara Alafita*

Por todo el mundo es reconocido que México es el centro de origen del maíz y que su gran diversidad se encuentra en la aportación de las culturas mesoamericanas y en los climas de la región.
Los científicos reconocen que el maíz podría ser la única planta que no pudo ser producto de la selección natural, pues está demostrado que fue con la intervención humana y el mejoramiento milenario de los campesinos como se logró obtener el grano que ahora se cultiva. Podemos decir que el maíz es uno de los primeros productos de la verdadera biotecnología.
La FAO reconoce que la milpa constituye un agro ecosistema de producción sustentable, por lo que representa una alternativa para enfrentar el cambio climático, es además una verdadera opción para enfriar el planeta. La milpa por su variabilidad en alimentos —maíz, frijol, calabaza, etcétera— constituye una solución a la pobreza alimentaria frente a los esquemas monopólicos basados en la importación masiva de alimentos.
La cultura de la autonomía alimentaria, del ordenamiento territorial, de la preservación de los recursos naturales y de la agroecología, crearon una gran diversidad genética de maíz. Para la humanidad, el mundo sería diferente si no existiera este alimento. De ahí que el significado del vocablo maíz sea: sustento de la vida
Muchos dicen que sin maíz no hay país, que somos el Pueblo de los Hombres de Maíz —Popol Vuh—, así este alimento ha sido un claro elemento de identidad nacional y por lo tanto de la mexicanidad. El maíz es para nosotros además de alimento: raíz de nuestra mexicanidad y sustento de nuestra cultura.
Si bien el maíz se difundió en el mundo por los colonizadores, fue hasta el siglo pasado, bajo la concepción de que las semillas eran un patrimonio de la humanidad para erradicar el hambre, que los organismos internacionales colectaron los granos de las parcelas de nuestros padres o nuestros abuelos. La semilla se distribuyó en todo el mundo y para el inicio del presente milenio el maíz se convirtió en el alimento más cultivado en el mundo —45 por ciento—, superando la cultura del trigo —33 por ciento— propia del continente Europeo, y la del arroz —22 por ciento— de Asia.
El año pasado llegamos a mil 54 millones de toneladas en la producción mundial de maíz, de las cuales nosotros aportamos 24 millones, o sea, 2.2 por ciento. Hay que destacar que la gran mayoría de las semillas están ahora en manos privadas, protegidas o patentadas sin que nuestro país reciba un beneficio o un reconocimiento por esta aportación a la humanidad.
Quiero destacar que una característica especial del maíz es su gran versatilidad, atributo que lo diferencia de los otros cultivos. Puede utilizarse para muchos fines, en la alimentación con más de 600 platillos —donde la Unesco nos reconoce a la cocina mexicana como un patrimonio intangible de la humanidad—, lo mismo un rico elote, un pozole, tortillas, palomitas, quesadillas y sopes; en la industria tiene más de 4 mil usos, en fármacos, fabricación de bebidas, cosméticos, anticorrosivos, pinturas, jabones, barnices, explosivos, aceites, gomas de mascar, aceites y más. En investigación se está a punto de lograr que la fibra del maíz se utilice para telas ajustables, para la fabricación de computadoras, celulares, y en perspectiva hasta la producción de plásticos ligeros y resistentes.
La producción de maíz ha crecido a ritmos vertiginosos, a razón de 50 por ciento tan sólo en la reciente década. El tema central es que cada vez más los granos son utilizados para uso industrial o para alimentar vehículos y menos para alimentar a la humanidad.
Existen cuatro usos principales: a) En la alimentación humana directa —donde el maíz es fundamental para la alimentación en los países subdesarrollados; b) el maíz como forraje, sustituyendo grandes extensiones de praderas por establos; c) como agrocombustibles en la producción de etanol, destinando 148 millones de toneladas para este propósito, y d) como edulcorante en la producción de alta fructosa sustituyendo al azúcar, donde ahora importamos más edulcorantes que el azúcar que exportamos, así Estados Unidos nos ha dado la vuelta a nuestras llamadas ventajas comparativas.
A 24 años de vigencia del TLCAN pasamos de importar 223 mil toneladas de maíz a 20 millones 262 mil 590 toneladas de grano y sus equivalentes en alta fructosa y residuos, con un monto de 69 mil 864 millones de pesos, monto muy superior a lo que invertimos en fomentar toda la producción alimentaria nacional.
Toda esta numeralia nos permite llegar a las siguientes conclusiones:
Se confirma la información del V Informe de Gobierno, de que en 2017 la importación constituirá 55 por ciento del consumo aparente de maíz, o sea, por primera vez en la historia importamos más de lo que producimos.
Con las importaciones de maíz hemos superado a Japón como primer lugar mundial en importación de alimentos.
En forma vertiginosa perdemos el maíz, perdemos la mexicanidad y perdemos la dignidad como país para defender lo nuestro.

*Secretario técnico de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado.





Los supremacistas blancos

Nuestro compañero Zaid Lagunas nos ha entregado una nota sobre el racismo y bueno, cuando en su crepúsculo el imperialismo estadounidense se ha quitado la careta y deja al descubierto su origen, desde cuando llegan a las playas de Norteamérica los primeros anglosajones blancos y protestantes, es tiempo de recordar que es el racismo. Hoy México sufre brutalmente las acciones y verborrea del troglodita Donald Trump que nos estigmatiza como el mexicano ladrón, violador, flojo y explotador del sistema estadunidense.
 Los primeros que están  resintiendo el trato infame son nuestros hermanos migrantes, sin papeles  les llaman, primero hay que decirlo y reiterarlo; siempre fue y es nuestro territorio, ocupado temporalmente por EE.UU. —la revista ha documentado la guerra de conquista de 1846—. EE.UU desencadena  la guerra contra el joven México que apenas tenía una veintena de años de ser independiente,  mediante una operación de bandera falsa instrumentada por su prensa amarillista.
 En 1898 los EE.UU. para quedarse con las últimas colonias de  España en América, vuelan el buque El Maine atracado en la Habana y culpa a España sin ninguna prueba y en los hechos   se quedan con Puerto Rico, Cuba y las Filipinas. El s. XX está plagado de intervenciones estadunidenses, se puede afirmar que no hay país sin la injerencia de los marines, la CIA, la DEA, sus diplomáticos, la Reserva Federal, el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional y sus satélites financieros.
Porque si bien es Donald Trump  el que da la cara —por cierto de caricatura—, son toda una corriente de supremacistas blancos, desde su inicio los que han hecho al imperio sin importar que por sus intereses, destruyan las civilizaciones que el hombre en su propia construcción ha ido creando en milenios, posiblemente  única como el propio Universo.
Pero veamos, la Ciudad de México tuvo la primera imprenta en América en 1539, ellos se instalan en la región que es hoy Virginia en 1607, apodada Viejo Dominio en recuerdo de su inicio como posesión británica. En la región de Puebla, en particular las vegas de Atlixco, Tepeaca y San Pablo,  por primera  vez se siembra el trigo en el continente americano y además su molienda para convertirlo en pan en la primera mitad del s. XVI.
Pero hay más en lo que se refiere a la cultura occidental; la primera imprenta en Puebla se instala en 1639, su principal fruto es la ¡Primera Biblioteca Pública de América Fundada en Puebla en 1646! En el periodo colonial las imprentas poblanas editaron 3000 impresos de valía1, Puebla con una excelente traza urbana europea y construida por  la mano de obra altamente calificada de los indios del altiplano mexicano en los albores del s. XVII habían hecho de su ciudad un gran asentamiento renacentista.
Cuarenta y dos años después que los anglosajones se instalaran en Virginia,  el 18 de abril de 1649, el obispo Juan de Palafox y Mendoza consagra en Puebla  una de las pocas catedrales monumentales de América. Les compartimos estos datos de la zona poblana, pero en cada rincón del país hay precedentes de cultura y civilización. Porque los estadunidenses se han auto nombrado los custodios de los valores Occidentales, aunque siempre se han comportado como vulgares policías corruptos, ignorantes y mal educados, repitiendo siempre su fetiche del pistolero del oeste ventajoso y abusador.
Otros antecedentes de verdadera civilización que sobrepasan la petulancia e ignorancia estadunidense y también europea —hay que ver lo que han hecho en Medio Oriente—; se exhiben sin el menor pudor como guardianes de esos valores occidentales.
Cuando ellos llegan aquí con sus carabelas artilladas, sus soldados, espadas, arcabuces, perros y caballos de guerra y su virgen cristiana la Conquistadora, traída por Hernán Cortés,2 tenía tres siglos que los pintores mayas sobre los muros de las tres capillas de Bonampak, en el sureste de México, nos habían dejado documentada parte de su gran civilización en finos trazos y hermosos colores, incluyendo el azul maya, es decir 287 años antes que el papa Julio II aplaudiera al termino de la decoración de Miguel Ángel Buonarroti la Capilla Sixtina.3
Si dejaran atrás su eurocentrismo y racismo, pondrían en cuestión que con las obras del renacimiento se llega a la cumbre de la historia  de la civilización universal.
Los pueblos originarios de América, sobre todo los mayas y los Incas tienen más de tres mil años de crear civilización así como las culturas originales de África,  Asia y el Medio Oriente de ir construyendo el humanismo.
Nuestros hermanos cruzan la frontera norte, se van de México porque los gobiernos que hemos tenido son corruptos, incapaces, sin el concepto de Patria-Matria ni tampoco de Estado, nos han lastimado y así el país no puede  desarrollarse  y mucho menos defender su soberanía con dignidad, Es tiempo ya de darle vuelta a la tortilla y echar fuera a esta clase política canalla reptiliana  que solo sabe arrodillarse ante el extranjero y sus transnacionales.

1 Civitas Magna, Jesús Márquez Carrillo, pág. 26.
2 Ver revista en bulevar en líneawww.bulevarrevista.com—, No. 177, pág 10.
3 Ver revista en bulevar en líneawww.bulevarrevista.com—, No. 177, pág 10.






Prejuicio social, racial y racismo

Debemos enfatizar que deben descartarse rotundamente las acepciones que permiten confundir el concepto de raza con etnia, idioma, pueblo, religión o nación, que corresponden al ámbito cultural o histórico, pero no biológico, aunque la acción de la cultura ha sido elemento  importante en la evolución de las razas, al igual que los factores biológicos como las migraciones, las imitaciones, la selección natural, etcétera.
Sin embargo, el prejuicio racial existe y conduce a una de las mayores vergüenzas de la humanidad: el racismo.
Prejuicio es juzgar las cosas antes de tiempo y sin tener un cabal conocimiento de ellas y prejuzgar, significa sentenciar sin conocimiento de causa, o sin suficiente reflexión. En función de estas definiciones, podemos entender al prejuicio racial o social o de cualquier clase, como el juicio que los miembros de un grupo o raza, se forman de los que pertenecen a otros distintos sin un cabal conocimiento y sobre todo sin reflexión.
El prejuicio racial es una actitud social propagada entre la gente —generalmente inculta— por una clase explotadora, a fin de estigmatizar a algún grupo como inferior, de modo que tanto la explotación del grupo, como  de sus recursos, pueda justificarse.
El prejuicio racial puede graduarse desde el tolerante —no agredo, pero que no se metan conmigo— hasta el altamente hostil —racismo— en donde ya no se soporta el sólo hecho de que existe ese otro grupo diferente al mío y mucho menos convivir con los miembros que pertenecen a él —segregación racial o apartheid—.

Alguna de las características del prejuicio racial son:

— Es producto de un estado afectivo-activo y nunca resultado de la reflexión. 
— Ese estado afectivo no puede ser nulificado por simple razonamiento, ni por demostración; hace falta otro estado afectivo para contrarrestar al primero.
— Varía con el tiempo y está influido por circunstancias políticas y económicas.
— Los prejuicios raciales se aprenden, no son innatos. Como son aprendidos en el período infantil constituyen una fijación psicológica, que no necesita mayor explicación.
— La educación es casi la única posibilidad de luchar contra los prejuicios raciales.

Existen muchos factores de tipo socio-cultural que fomentan el prejuicio racial:

— Heterogeneidad de la población, conviviendo y compitiendo.
— Ignorancia —falta de información y comunicación con el otro grupo—.
— Densidad demográfica del grupo discriminado —cuando se multiplican son molestos—.
— Rivalidades y conflictos.
— Propaganda tendenciosa y prejuicios fomentados, etcétera.

Generalmente los prejuicios raciales se presentan en formas de discriminación y desigualdad: ante la ley, para circular y residir, para expresar libremente pensamiento, religión y opinión; para reunirse, asociarse y aún casarse; para tener libre derecho al trabajo y a igual remuneración; acceso a cargos públicos; etcétera.
Cuando las condiciones de desigualdad de un grupo con respecto a otro se repiten de generación en generación, las generaciones tienden a educarse en la ideología —creada por las clases dominantes—, de que cada raza o grupo social ocupa en la sociedad humana el lugar histórico que le corresponde, según su valor intrínseco o natural —Un refrán muy popular que resume con gran insidia lo anterior nos dice: Todos somos hechos del mismo barro, pero no es lo mismo bacín que jarro—.





15 de mayo de 1847
Cuida mi hermano, tu tierra y tu libertad

El 15 de mayo de 1847 entraron las tropas del Ejército de los Estados Unidos a Puebla después de haber firmado un pacto con las autoridades locales. Los hechos demostraron que el invasor-americano, a las órdenes del general Worth, no respetaba algunos artículos muy importantes del pacto firmado. El Ayuntamiento de Puebla protestó. Se cruzaron notas entre autoridades poblanas y el jefe militar norteamericano y aún las primeras enviaron comisiones dispuestas a parlamentar y ceder en cuestiones que no menoscabaran su dignidad y decoro. Fallaron en su empeño y el Ayuntamiento, reunido en sesión de Cabildo el 20 de mayo de 1947, acordó los siguientes puntos que se transcriben textualmente: ...El Ayuntamiento abandonará a esta hermosa capital a su suerte... suspendiendo el Ejército de sus funciones que no podrían llenar sin cubrir a la capital y así mismo de baldón y oprobio.
1a.- El Ayuntamiento de la capital acuerda disolverse en uso de la facultad que le concede el Artículo 5o. del Decreto de 28 pp. abril.
2a.- El anterior acuerdo se comunicará al general de las Fuerzas americanas indicándole los principales fundamentos que lo han motivado.
3a.- El Ayuntamiento publicará oportunamente un manifiesto razonado, dando cuenta de su conducta en las críticas circunstancias que lo han rodeado y de las causas que han motivado su disolución.
4o.- Se remitirán con atento oficio ejemplares de dicho manifiesto a las autoridades superiores de la República, del Estado y a los agentes consulares de las naciones amigas acreditadas en la capital.
5o.- Los señores capitulares encargados de las comisiones de Inspección, Alumbrado, Obrería Mayor y Cañerías, Patronato de Tierras, Empedrado y Paseos, continuarán en cuanto las circunstancias lo permitan en la administración de sus respectivos encargos, mientras no sean designadas otras personas que hayan de sustituirlos, a quienes entregarán por inventario.
6o. En consecuencia, la administración y Tesorería municipales continuarán igualmente, la primera para el cobro de los caudales y la segunda para la exacta distribución de ellos, con arreglo a las disposiciones vigentes y bajo su más estrecha responsabilidad.
7a.- El señor Patrón de Fincas pondrá a salvo los muebles preciosos del Ayuntamiento, cuya ocultación no se haga visible al enemigo.
8a.- Se pondrán las llaves de este edificio en poder de la persona que las haya entregado, haciéndole previamente una manifestación de que se conservan los mismos muebles que antes existían.
9a.- El Secretario permanecerá a la custodia de los documentos, pero en caso de que fuere comprometido su decoro, se separará con consulta de algunos de los señores Síndicos, sin que por esto pierda el derecho de su propiedad.
10.- Mientras haya fondos en la Tesorería, se pagará al Secretario y a los porteros sus respectivos sueldos, cubierto los gastos de necesidad pública, quedando a disposición de las comisiones que subsistan.
11a. Los jefes de Paz y los jefes de Sección, continuarán en el ejercicio de sus limitadas funciones, entretanto la autoridad que reemplace al Ayuntamiento determine otra cosa.
El 11 de agosto de 1847 el mismo Ayuntamiento disuelto el 11 de Mayo, se reunió en el Salón del Congreso para acordar su reinstalación por haber variado las circunstancias que motivaron su disolución.






15 de mayo de 1910
Un día de Madero en Puebla*

Pedro A. Palou

Al día siguiente, 15 de mayo de 1910, la eclosión fue mayúscula. Desde las 8:30 de la mañana la Plazuela de San José, lugar de la cita, estaba pletórica, iniciándose el desfile rumbo al Paseo Bravo, recorriendo las calles de San José hasta el zócalo y el Palacio Municipal, pasando por la Iglesia de la Santísima, hasta llegar al edificio del Hospicio, cerca de la casa del licenciado Felipe T. Contreras, el defensor de Aquiles Serdán, quien aceptó dirigir la palabra a los manifestantes desde el balcón de su casa. Se hizo una pausa en el desfile, en el Paseo Bravo, ante el monumento a la Independencia y ante el del general Nicolás Bravo, entonces ubicados frente al Templo de Guadalupe, para seguir hacia el popular y antiguo Barrio de Santiago.
A los organizadores se les negó, por las amenazas oficiales, la Plazuela de San Francisco para el mitin de ese día, como también el Teatro Principal, por lo que, en un amplio solar del Barrio de Santiago, se levantó en la noche del día 14, a todo ritmo, un templete con las manos de los carpinteros de filiación maderista: Rafael Torres, Antonio Oropeza, Juan Conde, Elfego y Honorio Reyes, Valeriano Barranco y Francisco R. Díaz, según apuntes de Gaona Salazar; el templete fue adornado por las trabajadoras cigarreras de la fábrica Pinochet, que habían formado el club femenino Josefa Ortiz de Domínguez, presidido por Petra Leyva. El escenario se ubicó, precisamente, atrás de esa otrora famosa cigarrera en Puebla.
Hizo uso de la palabra Madero para referirse a la reforma agraria y a la necesidad de una mejor distribución de la tierra. En el tema obrero insistió en la mexicanización del ferrocarril y en desterrar el juego y el licor de esos gremios, así como en el impulso de su educación y la de sus familias y la protección mediante leyes referentes a los accidentes del trabajo, así como la expedición de normas justas que mejoren su situación social y económica, planteamientos de fondo para los analistas políticos.
Habló Vicente Escobedo y el director del periódico El Mexicano, Enrique Bordes Mangel, el estudiante normalista Gregorio de Gante, el estudiante de Medicina Alfonso G. Alarcón, que presidía a los alumnos del Colegio del Estado, Rafael Rojano, también normalista; Además, hicieron uso de la palabra Joaquín González, Rafael Jiménez, y leyó una poesía Narciso Mayorga.

Palabras de Alarcón
Han dicho los que medran a la sombra de la dictadura que el pueblo, tú, pueblo hermano. .., aún no eres apto para la democracia.
Mentira que no eres demócrata... Próxima está la oportunidad de demostrar que este pueblo, glorioso como antaño, sabe conquistar tus muertas libertades. Pronto en los comicios vas a ir con nosotros a depositar tu voto libre y a exigir con valor el cumplimiento estricto de la ley...
Y sin verter una gota gloriosa de tu sangre, enseña a tus deturpadores cómo es la democracia, cómo se hace un buen gobierno, para un pueblo desgraciado que lo merece. —Palabras de Alfonso G. Alarcón, presidente de los estudiantes del Colegio del Estado, pronunciadas el 15 de mayo de 1910—.

Por la tarde, a las 17:00 horas, en las oficinas del Comité Ejecutivo Electoral en la calle Solar de Castro —hoy Ocho Poniente—, número diecinueve, hubo una reunión de sus integrantes. Madero y su esposa Sara Pérez, que lo acompañaría en toda su gira política por el país, hicieron una visita de cortesía y reconocimiento a la familia Serdán Alatriste en la Portería de Santa Clara.





Presencia Olmeca en el Valle Poblano

Rosalba Delgadillo Torres
Eduardo Herrera Lara


La cultura olmeca del periodo Preclásico Medio o Formativo, entre los años 1,200 y 400 antes de nuestra era, tuvo su principal asiento en el estado de Tabasco y sur de Veracruz, con importantes centros ceremoniales como La Venta, San Lorenzo y Tres Zapotes. También se han encontrado elementos claramente pertenecientes a esta cultura en una amplia zona del centro de la actual República Mexicana como son en Juxtlahuaca, Guerrero; Dos Bocas, Puebla, Chalcatzingo, Morelos y Tlatilco, estado de México, por mencionar solamente los más conocidos.
Hay pocos datos en la bibliografía arqueológica que hagan referencia a la presencia de esta cultura en el valle Puebla-Tlaxcala. En los reportes que publicó Joerg Aufdermauer en 1970 y en 1973, como parte de los trabajos de investigación del Proyecto México, realizado por la Fundación Alemana para la Investigación Científica, a finales de la década de los años sesenta, mencionó que en Santa María Moyotzingo, municipio de San Martin Texmelucan, Puebla, se habían encontrado algunos vestigios pertenecientes al periodo Preclásico Medio, pero no nos menciona evidencias de la cultura Olmeca.
Por otro lado, en el año de 1982, durante los trabajos de explotación de la cantera ubicada en el costado poniente del cerro Xochitecatl, por la entonces, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, un vecino del poblado de San José Atoyatenco, municipio de Nativitas, Tlaxcala, acudió a las oficinas del INAH en ese estado para informar que se habían localizado durante las detonaciones con dinamita, dos enormes esculturas de forma humana y que ya estaban listas para que los ingenieros de la obra …se las cargaran en un camión de volteo y se las llevaran…
Al hacer la inspección correspondiente observamos que estas piezas nos recordaban grandes esculturas que eran relativamente abundantes en las repúblicas de Guatemala y El Salvador,en Centroamérica y los investigadores las asociaban a elementos de carácter olmecoide.
Las piezas localizadas en Tlaxcala, como elemento importante presentan un glifo que se ha identificado como el símbolo del maíz entre los Olmecas y por asociación consideramos que están relacionadas con esa cultura y que probablemente fueron hechas hacia el año 800 antes de nuestra era.
Estas esculturas actualmente se localizan en San José Atoyatenco, municipio de Nativitas, Tlaxcala pero desafortunadamente no están a la vista del público.
La escultura femenina encontrada en el cerro Xochitecatl, lleva el glifo del maíz en la frente y se extiende hacia la parte superior de la cabeza.
La escultura posiblemente de género masculino lleva el glifo en el abdomen. Esta escultura da la impresión de que no fue concluida.
Si bien, actualmente estas esculturas se localizaron en el actual estado de Tlaxcala, en la época prehispánica era una unidad cultural como bien la definió el Arqueólogo Ángel García Cook, a la cual denominó Valle Poblano.
Por otro lado, recientemente, al estar haciendo el registro de una colección de piezas arqueológicas de un particular —Salvador Alonso Méndez—, vecino de la cabecera municipal de Huejotzingo, nos llamó la atención algunas piezas provenientes del poblado de San Miguel Tiaguizolco —al oriente de la cabecera municipal—, ya que nos recordaron algunos rasgos característicos de las figurillas olmecas. Se trata de trece cabecitas de figurillas antropomorfas, modeladas con la boca atigrada y la deformación craneana de tipo tubular-erecta tan característica de esa cultura.
Dentro de esa misma colección, tenemos dos caritas procedentes de Santa María Nepopualco, comunidad también perteneciente al mismo municipio que igualmente muestran ciertos rasgos que podríamos asociarlos a las figurillas olmecas aunque muestran mayor erosión.
En Santiago Xaltepetlapan, cabecera municipal de Domingo Arenas, municipio vecino al de Huexotzingo, se localizaron también dos caritas con características similares a las descritas.
Estas piezas desafortunadamente no cuentan con mayores datos acerca de su contexto, ni el lugar exacto de su hallazgo, por lo que no podemos asegurar categóricamente que haya habido una migración de las comunidades procedentes del golfo de México hacia esta zona, o una importante ruta de comercio que se internara en el valle poblano y que llegaran a través del comercio.

De cualquier manera, su presencia es una invitación a investigar más a fondo los asentamientos ubicados en las faldas ponientes de la Iztaccihuatl, lugar donde se localizan las comunidades donde se presume fueron encontradas estas pequeñas piezas, sin embargo han sido casi desaparecidos por el saqueo y el trabajo agrícola.

Fotografías: Eduardo Herrera Lara. SHGEL Tlaxcala.
Dibujos: Alfredo Arcos. Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH.
Para conocer más sobre este tema:
(1970). Aufdermauer, Jeorg. “Excavaciones en dos sitios Preclásicos de Moyotzingo,Pue." en: Comunicaciones No. 1, pp. 9-24, Puebla, México.
(1973). Aufdermauer, Jeorg. “Aspectos de la Cronología del Preclásico de la Cuenca de Puebla-Tlaxcala" en:Comunicaciones No 9, pp. 11-13, Puebla, México.
(1989). Delgadillo Torres, Rosalba y Andrés Santana Sandoval, “Dos esculturas Olmecoides en el Estado de Tlaxcala”. Arqueología. No. 1. enero-junio. pp. 53-60. Dirección de Monumentos Prehispánicos/Instituto Nacional de Antropología e Historia. México.